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Casa de Oración De Daniel Flores Perez Zeledon Costa Rica

Por tus palabras serás juzgado

POR TUS PALABRAS SERÁS JUZGADO

“Si el árbol es bueno, su fruto es bueno; si el árbol es malo, su fruto es malo, porque por el fruto se conoce el árbol. ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca... Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio, pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12,33-37).

Así como un árbol se conoce por su fruto, así un cristiano se conoce por sus obras. Jesús dice que de lo que abunda en el corazón habla la boca. Eso quiere decir que tú hablas según lo que abunde en tu corazón: si tu corazón está lleno de Dios, entonces hablarás constantemente de Dios; pero si tu corazón está lleno de inmoralidad, entonces hablarás constantemente de inmoralidad. Por ello debemos llenar nuestro corazón de Dios para hablar siempre de Dios.

Otra enseñanza que inferimos del texto anterior es que Dios nos pedirá cuentas de todas las palabras que hayamos dicho. Según Jesús por nuestro vocabulario seremos salvados o condenados al infierno.

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Efesios 4,29-30).

En primer lugar dice la Palabra que ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca, es decir, nada sucio, inmoral, ninguna maldición, etc.

En segundo lugar dice la Palabra que nuestra boca debe servir para edificar, dar gracia a los oyentes. Es decir, que cuando tú hables sea para que otros crezcan espiritualmente. Es triste ver a un cristiano hablar vulgaridades que en lugar de edificar manda a otros al infierno, y muchos lo hacen para no sentirse fuera de lugar o para impresionar.

En tercer lugar la Palabra dice que cuando tú hablas inmoralidades entristeces al Espíritu Santo. El Espíritu Santo que está en ti se entristece cuando no hablas de acuerdo a la Palabra.

La Palabra de Dios dice que los maldicientes no heredarán el Reino de Dios (I Co 6,10). Santiago nos dice que no debemos bendecir y maldecir con la misma lengua. Con la lengua bendecimos a Dios y maldecimos a los hombres. De ninguna manera (Santiago 3,9-12).

Hermanos propongámonos cortar con el vocabulario sucio e inmoral y comenzar a usar nuestra boca para engrandecer el Reino de nuestro Dios.

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