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Casa de Oración De Daniel Flores Perez Zeledon Costa Rica

Las leyes civiles y la bíblia

LAS LEYES CIVILES

"Cuando alguno de vosotros tiene un pleito con otro, ¿cómo se atreve a llevar la causa ante los injustos y no ante los santos? ¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si vosotros vais a juzgar al mundo, ¿no sois acaso dignos de juzgar esas naderías? ¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? Y ¡como no las cosas de esta vida!" (I Corintios 6,1-3).

La vida de nosotros los cristianos es muy distinta a la vida de los paganos. No nos regimos por las leyes civiles sino por la Palabra de Dios. De hecho consideramos que las leyes civiles no son la solución para los problemas del hombre. Recordemos que las leyes civiles no tienen un fundamento en la Palabra de Dios. De hecho, cuando las leyes se han creado, los hacedores de las mismas no han convocado al pueblo a orar y ayunar para que Dios los ilumine a hacer lo mejor, lo más acorde con la Palabra de Dios. Pero no confundamos: no nos regimos por las leyes civiles pero sí las respetamos. Lo que quiero decir es que entre la Ley Civil y la Palabra de Dios, debemos obedecer la Palabra de Dios.

De hecho los cristianos no aceptamos las cárceles porque estas son castigos y no medidas correctivas, es decir, que su fin es castigar al hombre y no mejorarlo. Las estadísticas prueban que las cárceles, los castigos físicos y la pena de muerte no cambian a nadie, mientras que la concientización y el poder del Espíritu Santo transforman asesinos y criminales de todo tipo, cuando el hombre está dispuesto a ser cambiado por Dios.

Durante su vida terrenal Jesús criticó fuertemente la actitud de los Fariseos, pues se creían mejor que los demás y por esa actitud despreciaban a los pecadores. Jesús es enfático al decir: "No juzguéis para que no seáis juzgados, porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida que medís seréis medidos" (Mateo 7,1-2). El juzgar a los humanos es una tarea exclusivamente de Dios. Los humanos no podemos juzgar a los humanos porque todos somos pecadores.

El mejor ejemplo de la forma en que debemos tratar con los pecadores nos lo demuestra Jesús cuando le traen una mujer descubierta en fraganti adulterio. Y Jesús fue claro cuando dijo: "el que no tiene pecado tire la primera piedra" (Juan 8,1-11).

En resumen: los casos de injusticia en la Iglesia deben ventilarse en la Iglesia. Y la forma de tratar cada caso debe ser conforme a la Palabra de Dios y no por presiones del mundo pagano que nunca entenderán el espíritu del cristianismo que se basa en el perdón y cree que el ser humano puede cambiar sin necesidad de una cárcel o de un castigo.

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